Friday, November 26, 2004

No hay mal que por bien

Bueno, cumplo con actualizar el newsflash de ayer.

No todos los programas "en vivo" son "en directo". En el caso del mío, grabamos efectivamente todos los días, excepto lo dáis viernes, dado que el conductor del eximio espacio, Míster Sergius Lakes, tiene por contrato ese día libre -la suerte de algunos, que con sueldo que se encumbran bien por encima de la media decena de palos, pueden además pedir libres, a pesar de trabajar sólo un par de horas diarias. Lo que vale ser rostro.

Bueno, volviendo al tema. Para acatar los designios de nuestro famosillo conductor, grabamos los viernes los días jueves, justo después del programa. Y en el caso de esta semana, el invitado en cuestión era una connpotada periodista/conductora/ex candidata a miss Chile, cuya intervención más recordada es haber enterrado a Chespirito en el cajón de un escritor.

Bueno, su humilde servidor Humberto era el encargado de editar el video que introducía el tema de conversación del programa. El tema: las idioteces de las misses, un compilado de aquellos momentos notables como cuando una candidata a Miss Chile dijo qe IPC significaba "economía", otra rebautizó al autor de Candle in the Wind como Eletton Llon, otra dijo que quería vivir en "la época esa en que se usaban unos vestidos grandes" (a lo que Kiki Monrandei, conduciendo, respondió con igual ignorancia: "O sea, como la era Isabelina, 1800-1810"), y lo más notale, nuestra eximia invitada diciendo que para perpetuar la raza escogería al Papa, y cofesando que su sueño era "ser un caballo, aunque en mi caso tendría que ser una yegua".

Los astros no estaban muy de buena con Humberto, así que una serie de errores llevó a que la nota, hecha, desapareciera entre un mar de cintas. Hubo que reeditar la nota de emergencia, por lo que la editora periodística no la alcanzó a ver.

Y bueno, comenzó el programa.

La invitada, sentada bajo el estudio, veía por un monitor el programa. Parte la nota. Se ve a sí misma diciendo que era una yegua. Oye a los panelistas comentando la tontera de las misses. Desde su silla, le dice a una de las productoras "necesito hablar con alguien".

Mientras, Humberto, sentado en la oficina, escribe el blog de ayer. No se percata de que la productora periodística se para y sale corriendo de la oficina. No se percata de nada, hasta que entra Franni Corri, la copuchenta de la oficina de al lado, gritando "¡¿Qué pasó, qué pasó?!"

Abajo, en el programa, estaba el caos. Se oían gritos de frases entrecortadas como "me están haciendo una encerrona, yo no vine para hablar de esto, quiero irme para mi casa", mezclados con sollozos. Algunas panelistas y la editora periodística corrían de un lado para otro como pollo decapitados, tratando de solucionar el problema. Otros en el estudio sueltan frases como "oye, pero yo a las 8 tengo que irme, okey?". Humberto siente el metal frío de la guillotina sólo un par de centímetros por encima de su cabeza: eso de que el hilo siempre se corta por el lado más delgado se aplica mucho acá en la TV.

Una de las panlistas baja a consolar a la desdichada invitada. Arriba, en el switch, Humberto escucha por su micrófono toda la escena. Moquilleos, pedidas de kleenex, acusaciones, gritos. Ella nos lanza un Julio Iglesisa modificado: "se va, se va, se va, se va, se va, se vaaa". La editora le responde lanzándole un Raphael: "siempre estás diciendo que te vas, tra-la-la". Ella le lanza de vuelta un Alejandro Sanz, con "tengo el corazón partío", y Xime Towers, la editora, le devuelve desesperada un Franco de Vita, "Te amo" y todas sus variaciones.

Humberto la suda dura a unos metros, en el switch. Una cámara incurre en el error de grabar la discusión. Justo en el momento en que Mrs Towers le está jurando, casi de rodillas y sin mucho pudor que cambiamos todo el programa, que ella tiene toda la razón y que el tema no va a ser las tonteras de las misses, que hablamos de la grandeza del jamón acaramelado si quiere, pero que por favor no se vaya. La initada ve la cámara, y cae en la paranoia más profunda. "Ustedes me están mintiendo, esta es una encerrona, lo están grabando todo y lo van a transmitir". Sólo falta que nos acuse de estar planeando robarle su primogénito para que la escena sea completamente telenovelesca.

Entre medio, Humberto recibe un flash. La directora mencionó la nota en su ataque de rabia. Parece que lo que espera es una cortada de cabeza más rápida que lo que esperaba.

Pero no.

Justo en ese momento, Mercurio se mueve. Ya no está en línea con venus, y los niveles hormonales bajan, lo estrógenos se reducen, y la invitada entra en razón. Un milagro. El programa se realiza, sale bueno, mejor de lo esperado. Quizás hasta ayuda un poco todo el percance, porque la invitada está tan patuleca que a lo dos minuto de entrar ya está soltando todos sus dramas sin pudor ni continencia, y no pasan ni minutos y ya está llorando. Claro, entre frase y frase lanza un par de indirectas no muy indirectas contra el programa, pero a estas alturas del partido nada importa. Está hablando hasta po las orejas. Mejor aún, por primera vez en mucho tiempo, ella está habland de cosas importantes, el programa está hablando de cosas importantes, cosas que van más allá de la vida pivada de los famosos, de esas cosas que hasta pueden hacer una pequeña "diferencia" para que el mundo sea un lugar un pelo menos podrido.

Las Parcas acaban de salir de vacaciones y parece que el resto de lo olímpicos esá de buena.

La cabeza de Humberto sigue en su lugar. Su colon está un poco desarticulado, pero al menos la cabeza sigue en su lugar.
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Nota al pie. No sólo las misses son brutas e ignorantes. Terminado el VTR con las misses, interviene el señor Sergius Lakes, animador, hombre electrónico, personaje respetado por muchos que creen que tiene algo más que ego llenándole la cabeza por el simple hecho de que es el único conductor capaz de hablar en sobresdrújulas. Interviene, y dice con absoluta seriedad y ningún dejo de ironía: "Cómo es posible que esas mujeres sean tan ignorantes, que no sepan que IPC significa Impuesto a las Pensiones Comerciales". Textual.

Thursday, November 25, 2004

La velocidad de las cosas

Problema1: Demasiados eventos durante las últimas tres semanas que impiden que escriba en el blog por falta de tiempo. Solución: no escribir.

Problema 2: Demasiados eventos relevantes que escribir en el blog, por lo que pienso necesitar de mucho tiempo para escribirlos. Solución: postergar.

Problema 3: Demasiados eventos acumulados, tantos que ni siquiera el tiempo disponible permite describirlos. Solución: plantear los problemas y esperar que el lector comprenda los baches espaciotemporales en los que estamos a punto de caer.

Bueno, vamos haciendo un resumen de "lo importante". Cumplí cuatro años con Siamés. Regalé un reloj y una camisa, recibí una máquina de escribir de los años 50, en perfecto estado, cinta nueva y hasta con la maletita para transportarla. Como si no bastara (do Humberto, dueño de un Underwood circa 1890 pero que requiere de músculos en los dedos para escribir, saltaba en una pata). Primera vez que me ganan en el concurso ese de "quién da el mejor regalo", por lo que he pasado la última semana y media rebanándome el seso para ver cómo mierda me las arreglo para reivindicarme en la pascua (lo que en realidad quiere decir dar un regalo tan espectacular que se sienta profundamente humillado respecto de lo que sea que me va a regalar él).

Y sí, tengo un problema con el tema de la competencia.

Especialmente con Siamés.

Luego, finalicé un pituto para la maravillosa facultad de Augronomía de la Luniversidad Católlica (lo errores de orto son para evitar que un agrónomo venga a dar acá): el montaje de un video para conmemorar los 100 años de la Facultad, a tres pantallas gigantes, con una audiencia de 700 personas. El Ego de Humberto se infló a tamaño zepellin cuando vio a los 700 agrónomos, que no pescaban ni al decano, quedarse callados y enbobados con el videito. Su bolsillo también se puso contento, cuando tres de los caballeros se acercaron in situ para pedir pegas. Lo que significa que se ve plata en mi futuro. Menos mal, porque...

Se acaba, finalmente, el puto programa. Y fue hasta un aliio la reunión con el Gran Jefe Supremo diciéndonos "bueno, vamos a hacer todo lo posible para tenerlos el próximo año, pero la verdad no sé cuántos de ustedes vamos a poder recontratar, blah blah". Porque, en verdad, todo esto me tiene enfermo. Me tiene enfermo.

FLASH NOTICIOSO. Está la cagada.
En ese momento.
En el programa.
Debo retirarme.
Robbie Williams y M. Jara no son nada comparado con lo qu pasó, y parece que al que van a cogotear es a su maestro.

Saturday, November 06, 2004

Políticamente correcto

Okey, Bush ganó. Resulta poco creíble que más de la mitad de los yanquis votaron por el caballero. O sea, más o menos la misma gente que inventó los e-books, la ampolleta y las compras online. O sea, gente-no-completamente-imbécil.

¿Qué lleva a un pueblo a elegir a un tipo que les miente hasta que le da hipo, que inició una guerra sin motivos, redujo los impuestos a los ricos, disminuyó los servicios sociales, aumentó el desempleo, reventó la deuda externa en billones de U$ y por si fuera poco inventó una fórmula para matar a tercermundistas sin tener que darle explicaciones a nadie llamada "ataque preventivo" ?

Hace varios años trabajé un tiempo en Internacional de el diario más prestigioso de nuestro país (saben a cuál me refiero: empieza con E y M y tiene el nombre del dios griego de los ladrones). Una de mis pegas consistía en revisar constantemente los extras noticiosos. Entre los periodistas estables y yo nos dividíamos el mundo por sectores: América Latina, Estados Unidos, Europa, etc. Cada uno estaba encargado de chequear los cables que llegaban de su sector para estar seguros que nunca se nos escapara un notición.

No se imaginanla cantidad de cosas horribles que suceden en el mundo sin que uno se entere. Cosas que no salen nunca publicadas, que con mucha suerte y bastante esfuerzo logran la calidad de "breve".

Por ejemplo: desde hace varios años hay una guerra civil en Nepal, entre el gobierno y los maoístas. Uno de los problemas que tienen los maoìstas es la falta de armas para tomarse el país, así que una de sus estrategias es tomarse los puestos de la policía para conseguir más.

Los ataques funcionan más o menos así: un grupo de unos 200 guerrilleros maoístas va a atacar un puesto donde hay unos 50 policías. Los maoístas cuentan con unas 20 armas de fuego. Se lanza un grupo de 60 maoístas, donde los 40 sin armas tienen que esperar a que sus compañeros se mueran para poder defenderse. Hasta que todos ellos estén muertos, y entonces un nuevo grupo arremeta para rescatar las armas y seguir peleando.

Para que se hagan una idea, al menos 80 personas se morían todos los días en combates como ese. La cifra de muertos era mucho mayor que la de cualquier otra guerra que estuviera pasando en ese momento. Pero la noticia no aparecía en la prensa.

¿A quién le iba a importar la muerte de unos cuantos "chinos"?

A modo de broma siniestra, los periodistas de Internacional habían creado una escala del "valor relativo periodístico" de las personas.

La escala iba más o menos así: 1 estadounidense o europeo occidental = 2 europeos orientales o rusos = 2 hispanoamericanos = 5 asiáticos = 2 africanos.

También había una escala para las noticias del Medio Oriente: Un occidental = 5 judíos = 3 palestinos.

Para que algo fuera noticia, debían haber muerto al menos 5 blancos (europeos o estadounidenses) o su equivalentes. O sea, 10 europeos orientales, 20 hispanoamericanos, 100 asiáticos o 200 africanos.

La escala, aunque de broma, por lo general funcionaba.

¿A qué voy con esto?

Está claro que cualquier persona medianamente decente pensará que esta escala es algo inhumano. Va en contra de cualquier principio moral que tengamos. La igualdad del ser humano, el valor de la vida, bla bla.

Pero honestamente, ¿cuántos de ustedes se han detenido a leer noticias sobre las tragedias que ocurren en el Tercer Mundo?

Por si no lo saben, y para que se hagan una idea:

1) La guerra de los maoístas viene desgarrando a Nepal desde 1996. Creo que nunca ha aparecido en las noticias televisadas ni se le ha dedicado una nota de un tamaño como dios manda.

2) Un 85% de las personas con de SIDA viven en el África subsahariana. En algunos países, como Zimbawe, casi la mitad de la población de las ciudades está infectada, principalmente los niños. En ese país, se calcula que la expectativa de vida se reducirá a la mitad en los próximos 5 años. Esta noticia sólo aparece cuando se habla de las cifras de SIDA en países del primer mundo, o sea, a modo de ejemplo de "lo mal que podríamos estar si no nos ponemos condón".

3) Todos los días se tala una superficie de unas 33 mil hectáreas de bosque amazónico. Para que se hagan una idea, Holanda tiene una superficie de 40 mil hectáreas.

4) La guerra de los Hutus y los Tutsis es un hecho poco conocido por la mayoría de personas que se consideran más o menos cultas hasta el día de hoy (el ejemplo lo robo de Orsai, y hasta él se había equivocado en los nombres de als tribus involucradas). Casi un millón de personas murieron en un enfrentamiento de dos días, hace 10 años.

Si buscara por Internet, probablemente podría seguir con una infinidad de datos como ese. La cantidad de especies que desaparece cada año, otras múltiples masacres en guerras civiles africanas, los asesinatos a indígenas amazónicos (pan de cada día), incluso la gravedad y profundidad del conflicto mapuche.

Yo tampoco sé mucho sobre ninguno de estos temas más allá del enunciado. Como ustedes, elijo no clickear en estas noticias cuando me llegan por Internet, elijo saltarme esas páginas del diario.

Así que háganse la idea. Las agencias que reportean filtran, digamos, el 50% de las cosas que pasan en el mundo. Los periodistas de un diario filtrarán el 80% de éstas, y sus editores filtrarán el 80% de lo que elijan los periodistas (en la realidad, es más que esto). Al público sólo le estaría llegando, entonces, un 2% de las cosas más o menos relevantes que pasan. Y de eso leerán, qué, un décimo?

Bueno, el resultado es que vendríamos a estar enterados de apenas un 0,2% de las cosas que a algún periodista, en alguna parte del mundo, le pareció relevante que nos enteráramos. Ese 0,2% es nuestro mundo, nuestro planeta, la información en la que nos basamos para decir cosas como que los gringos son todos unos idiotas por haber elegido por segunda vez a un imbécil asesino como Bush.

Claro, no se nos pasa por la cabeza que en una de esas los gringos viven en un 0,2% un poco distinto al nuestro. Y quizás ni siquiera es que la información que ellos estén recibiendo esté tan ideológicamente alterada, quizás no sea la culpa de Fox News y su campaña para reelegir al caballero. Es algo tan básico como que a los gringos simplemente no les interesa empatizar con el resto del mundo, que en verdad sienten que los 100 mil afganos que murieron en la guerra no compensan ni por si acaso a los tres mil estadounidenses muertos el 11-s.

Pero no seamos ingenuos. A nosotros tampoco nos interesa demasiado que los mapuches se anden machacando y (quizás, en un futuro cercano) masacrando, aquí, al ladito. Del mismo modo en que nunca hemos estado entre los cientos de miles de mapuches que viven hacinados en nuestro muy querido Santiago.

Nos basta un par de noticias "de afuera" para sentirnos ilustrados, un par de datos para hacer el juicio correcto en una reunión social y decir que nos identificamos con los demócratas. Como nos basta visitar Lastarria para decir que no contamos entre los Santiaguinos Que No Conocen De Plaza Italia Para Abajo aunque de lo que pase de Estación Central para abajo no tengamos ni idea, ni nos interese más allá de una empatía vaga con esas-personas-tan-morenas-y-tan-pobres.

Así que en una de esas, la elección de Bush fue la política correcta. Al menos no tiene pelos en la lengua para decir que lo que nos pase a nosotros los del culo del mundo le importa un carajo.

A dieta: día cinco y a la mierda

MENÚ:

Desayuno: una taza de té rojo, una rodaja de pan integral, una manzana (me estoy aburriendo de escribir la misma idiotez todos los días).

Almuerzo: Quesos surtidos, espinacas al vapor, una rebanada de pan integral.

Cena: Pescado y una ensalada. Una rebanada de pan integral.



SÍNTOMAS:

El hambre se ha vuelto un estado soportable y cotidiano.

Sin embargo y a pesar de lo anterior, cada día me cuesta más levantarme de la cama.


TRANSGRESIONES:

Aquí la cosa se pone complicada.


Tenía que pasar, tarde o temprano. En una historia se llama el punto medio, cuando todas las cosas van en una dirección y de repente algo las manda para otro lado completamente distinto. Bueno, este lado completamente distinto se llamó, en este caso, falta de tiempo.

Y es que entre tanto concierto y trabajo y quéseyoquémierdas, a Humberto le faltó el tiempo para seguir comprando las provisiones para la condenada dieta. Y sin ni un puto trozo de queso ni menos espinacas en el refrigerador, no pudo armar su (muy mamona) mochilita de Víveres Para El Día.

Así que al almuerzo, no le quedó más que comer de lo que le ofrecieron; en este caso, un puto chupe de jaibas. Claro, nada de mal, y para creerse que no se iba a ir todo a la mierda, comí un poco menos de la mitad.

Pero luego vinieron los largos paseos en micro y en metro y en taxi para llegar al condenado concierto, y saltar toda la noche al son de Blondie y Rinocerose, y un hambre de la puta, y bueno, si terminaste sentado en el Capricho con Siamés y sus amigos, habría que ser imbécil para hacerse la mina huevona y decir "no gracias, quiero ensalada", que es la mejor manera de arruinarles la comida a todos los que te acompañan. No tomé, eso sí, y alguna parte de mí quiere creer que una sopa de cebolla no es tan putamente calórica como una tortilla de papas (mentira: la susodicha sopa tiene adentro dos tajadas de pan rebosantes de parmesano). Aunque, si lo pensamos, obviando la presencia del caldo y el hecho de que el pan de la sopa NO-ES-INTEGRAL, la comida se parece al menos un poco al almuerzo que debía (de deber: yo debo, tú debes...)consumir. Eso sí, sospecho que las espinacas tenían allí un rol estelar como catalizador metabólico, porque cuesta creer que una dieta te va a regalar un día comiendo quesos, con pan más encima, así como así. Porque vamos, que las dietas están hechas para sufrir, y de seguro las reuniones de nutricionistas deben ser la cosa más parecida a una convención de sádicos.

(Lugar: un hotel muy lujoso. Vastos lobbies alfombrados en patrones de tonos tierra, grandes arañas de cristal brillando sobre las cabezas, mucho mármol)

(Un atril en una esquina, al lado de una puerta, sostiene un letrero:

"12:30
Charla:
La dieta del futuro.
SÓLO SOCIOS DE LA ANCh".

Adentro, una mesa con café y galletitas. Varios hombres y mujeres vestidos de bata blanca, discuten. Todos tienen sobrepeso.

NUTRICIONISTA 1: ¿A ver, pero qué será peor: reventar al paciente de hambre y darle porciones minúsculas, o darle montones de platos completamente insípidos?

NUTRICIONISTA 2: Te salió verso sin esfuerzo.

(Sonrisas).

NUTRICIONISTA 3: Yo creo que la clave está en el apio. No hay nada más entretenido que el apio.

NUTRICIONISTA 1: ¿El apio? ¿Pelado?

NUTRICIONISTA 3: No, sin pelar ni picar, por supuesto. Directo de la rama, como rumiante. Imagínate: no tiene gusto a nada y más encima les toma horas mascarlo.

NUTRICIONISTA 2: ¡Y te deja esas fibras asquerosas en los dientes que después son imposibles de sacar!

NUTRICIONISTA 3: Yo tenía una paciente completamente obesa, una vaca, enorme. Sudaba como chancho y jadeaba como asfixiado, de lo más cómico. Le dije que estuviera a puro apio y agua toda una semana, y me viera después. A los tres días llegó a la consulta llorando, y escuché que le decía entre gritos a la secretaria que no aguantaba más, que se desmayaba a cada rato y se le había dislocado la mandíbula de tanto mascar.

(Todos ríen).

NUTRICIONISTA 1: ¿La atendiste?

NUTRICIONISTA 3: ¿Ese día? ¡Por supuesto que no!

(Carcajadas)

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Nota Bene: En ese tono, probablemente la espinaca hace que el hambre no se pase ni en broma. Y no sé si a Dante se le habrá ocurrido, pero en alguna parte de su Infierno debe haber un culpable de gula tragando como loco sin saciarse jamás.

Friday, November 05, 2004

A dieta: día cuatro

Menú:

Desayuno: Una taza de té rojo, una rodaja de pan integral, una manzana.

Almuerzo: Quesillo light y dos huevos duros.

Comida: Zapallito italiano cocido.



Transgresiones:

Demasiadas. Dos cuadraditos de chocolate. Obviar el zapallito por cansancio y chapsui de carne que estaba en el refrigerador.


Síntomas:

Mejoramiento de estado de ánimo.

Primeros indicios de un retorno de la líbido.



Resultados:

Ya vamos en 4 kilos menos.

Reducción de la masa abdominal.

Cero reducción de los "love handles" (damn!)


Hito del día:

Caminar desde San Carlos de Apoquindo (The Concert) hasta Las Condes, reduciendo según mis cálculos la ingesta extra de calorías de los chocolates.

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Cosa cómica. He recibido un mail para integrarme en la organización de los "Casi Rostros". Algo así como los alcohólicos anónimos, pero con ansias de fama. Por supuesto que me voy a unir (eso va de cajón). Hay varios nombres conocidos en la lista, como Ritta Cotz y Faisán Zuccini, y el orador de la primera reunión será un conocido juez de Rojo. ¿Qué tal?

Thursday, November 04, 2004

A dieta: día tres (y un poco chalé)

MENÚ

Desayuno: Una rebanada de pan integral. Una manzana y una taza de té rojo (olvidados por falta de tiempo.

Almuerzo: Un tarro de atún sin aceite. Una manzana.

Comida: Un trozo de carne de cordero. Una bebida light.



TRANSGRESIONES

Una pizca del tamaño de una uña de pulgar de pastel iquiqueño.

Media cucharada de tarta de ricotta.



SÍNTOMAS

Sueño.

Abulia.

Ausencia de líbido.

Un breve colapso nervioso (para mayor información sobre esto último, diríjase al un poco descabellado blogueo anterior).
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Okey, creo que ayer colapsé. Hasta me da un poco de verguenza leer lo escrito, y hasta pensé en borrarlo del blog. En verdad, me fui un poco al chancho por unos segundos. Esto del bipolar no se me da con mucha naturalidad. ¿Tendrá algo que ver la falta de comida? Si tomamos en consideración el hecho de que un buen porcentaje de nuestro cerebro está hecho de grasa, algo puede tener que ver. Eso explciaría por qué la mayoría de los jocks (y para qué hablar del perfil "loca musculosa") son completamente imbéciles.

Paréntesis. Frase oída en la reunión de pauta del (muy idiota) programa donde trabajo:

Eduardo Crux Johnston (en referncia a un tema nada que ver): "Me declaro completamente ninfómano. Si Rosada (una productora) está curada hoy día, debiera tener cuidado conmigo. En verdad, me encanta y soy muy bueno. Y cuando me bajé los pantalones el otro día en el programa muchos me preguntaron si tenía un celular adentro".

Paulo Agullera: Bueno, para la Pascua te vamos a regalar una muñequita inflable.

Wednesday, November 03, 2004

Stupid

Esto va a ser un blog autoflagelante. Échenle la culpa a la falta de serotonina causada por la dieta o wachuwantu. En este segundo, y en los segundo que siguen, estoy y estaré en colapso.

Los que quieran saltarse la lata (que se viene extensa) por favor diríjanse al blog anterior del día.

Lo peor de todo: no es que me haya pasado nada. No mucho, al menos.

And I'm not even looking for you guys to go patting me on the back and telling me "you're okay".

Bueno, olvidemos la estructura, démosle rienda suelta a la corriente de conciencia.

Me siento mal porque no hago nada. Me siento mal porque no logro nada. Me siento pésimo porque en verdad en algún momento pensé que alguna fuerza de por allá, sea dios, sea La Energía, sea el hecho de que mi madre era una primeriza histérica que sobreestimuló a su hijo a niveles inverosímiles, bueno, el cuento es que en algún momento sentí y pensé que en verdad tenía mucha suerte, que estaba un poco bendito. No pesquen lo soberbio que va a sonar esto, pero resulta que a los 18 años su servidor era un pelotudo que dibujaba increíble, que actuaba bastante bien, que se había ganado dos premios en concursos de cuento y dos de poesía, que uno de esos de poesía los ganó en la universidad en un concurso de la Feur y que por flojo más encima concursó con algo que había escrito en tercero medio, que podía deconstrur una novela a la primera leída y hasta sacar el trauma infantil que tenía el escritor con un par de párrafos, que tenía en la cabeza un panorama re claro de la historia europea y podía dar lata extensa sobre el tema, que filosofaba, llenando cuadernos de notitas que ahora que las leo me parecen sorprendentemente lúcidas. Por si fuera poco, a esa edad todavía no olvidaba cómo tocar guitarra (nada de mal), clarinete (decente) ni piano (me defendía). Ah, y de paso, había compuesto cinco piezas para piano a los 15, que habían llamado la atención del profesor del PED (una huevá de música de la UC) porque la estructura de los acordes que había utilizado era rarísima y, en sus palabras "súper interesante".

Bueno, este mismo pendejo pasó la tarde de hoy corriendo por el Paseo Ahumada, abalanzándose sobre las viejas para preguntarles "¿Cómo se pone usted en esos días".

Ni siquiera se trata de un asunto de insatisfacción laboral. Es parte, pero es lo de menos. Es el hechjo de que cuando agarro un lápiz y trato de escribir algo, ya no me sale, que siento que cada día me vuelv más idiota, que en resumidas cuentas alguien o algo me dio un "algo" a mí, me bendicieron con esta huevá, que ni siquiera la sentía tan propia, pero que me la he farreado. Me la he farreado a tal punto que me la quitaron.

Nada te hace sentirte más huérfano que la sensación de perder lo que eras.

Sentir envidia hacia uno mismo de hace cinco años, nada más patético, ¿no?

Y en serio, para mis amigos que me lean, pueden llenarme de adjetivos calificativos de los más simpáticos, y hasta se agradece, pero esta huevada no tiene solución, para nada. Como un paciente con Alzheimer, me estoy volviendo cada día más idiota. Un proceso que resulta irreversible.

Envidio a todo el mundo, y sobre todo a la gente en la que veo los rasgos de lo que yo era, o lo que pude haber sido. Acabo de sentarme a ver un web recomendado, notable, de una persona que conocí hace unos días. Bueno, la cuestión es que es genial, y en verdad la envidia hace que me pudra por dentro. La expresión esa, de pudrirse por dentro es un cliché, suena con poca fuerza, pero eso es exactamente como me siento. Imagínense los interiores de este pelotudo corroídos y fétidos, cruzados por gusanos que se lo van comiendo de a poco, lleno de fluidos oscuros, todo muerto.

Y una parte de mí se siente un poco así cada vez que se enfrenta a algo bueno, inteligente, bello. Claro, no se me nota; se me da fácil jugar al juego del comentario inteligente y la ironía precisa, pero la ironía es fácil. Lo difícil es hacer huevadas, más aún tener el pánico paralizante de que pueden no resultar, no tener el valor para siquiera intentarlas porque uno sería incapaz de soportar que no fuera así. Y eso te sume en un estado de autoconciencia espantosa, te hace observarte y juzgarte en cada paso que das, y es completamente imposible crear con eso. ¿Cómo lanzar unos versitos si resulta que estás pensando todo el rato en lo malos que están? ¿Cómo intentar escribir un guión si sientes que todo va a salir pésimo?.

No crean que este colapso es sólo por la puta encuesta idiota, por la pega imbècil que tengo que hacer en este lugar, mucho menos por la dieta y ciertamente no por el web. Esto se ha ido cocinando de a poco adentro, tiene que ver con encontrarme con Soledad Fariña, una poeta que me hacía un taller cuando estaba en el colegio y en cuya cara pude ver la lástima profunda del "lo que pudiste haber sido", tiene que ver con vivir excusándome por lo que no soy y que, temo, nunca seré.

No tengo intenciones suicidas, y en general soy una persona feliz en muchísimos aspectos. Pero a una parte de mí la abruma la espantosa responsabilidad de estar vivo. Al punto de no querer ser más.

Inferno Diet: Día dos.

MENÚ:

Desayuno: una tostada de pan integral. Una fruta (no la comí). Una taza de té rojo.

Almuerzo: Dos manzanas, una naranja y un kiwi.

Comida: 100gr. de carne molida. Ensalada de lechuga.



SÍNTOMAS

A medio día, leve cansancio, acompañado por 5 minutos de mareos.

Aumento de irritabilidad.

Pérdida de la líbido.

Abulia.

Sueño.

Entre las 15 y las 20, mucha hambre.

Lástima profunda de parte de Siamés.



INFRACCIONES

Media cucharada de salsa para que la lechuga tuviera gusto a algo (12 calorías)

Un cuarto de rebanada de pan integral de centeno a media tarde.


HITO DEL DÍA

1) Tener que prepararle puré con salchichas y huevo al flojo de Siamés, que “estaba trabajando” y no tenía tiempo de hacerse él solito la comida.

2) Disfrutar, como nunca en la vida, el sabor de la carne. Los 100 gramos de posta molida resultaron ser un verdadero descubrimiento de nouvelle cuisine para mis papilas desesperadas.



Estimados, se agradece el feedback y sugerencias de nuevas dietas. Debo decir que, por el momento, me rehuso a seguirlos. Por una parte, está la promesa de la pérdida masiva de kilos que plantea la dieta; pero más que eso, el exhibicionismo de hacerlos parte de esta tortura está resultando entretenido.

Así que, mientras aguante, seguimos con el plan. Después veremos qué estrategias se siguen para mantener el peso, aunque confieso que pasar un mes completo a puro pollo me resulta, a lo menos, atemorizante. Aplaudo a SinisterJazz por haberlo aguantado, pero mi naturaleza sibarita me pie, a lo menos, una cuota de variedad más o menos amplia entre las comidas... aunque esta variedad fluctúe entre el kiwi y trocitos de pimentón para sazonar la carne.

Ahora bien, si el primer día el aguante había sido más o menos estoico, y se contaba con la felicidad relativa de estar embarcándose en un proyecto, el segundo día resultó ser una completa tortura. En verdad, las frutas no llenan nada, y toda la tarde (con mucha pega y bastante estrés) no podía sino pensar en lo que me esperaba por comida. La autocompasión era máxima.

(paréntesis: el teclado del computador que comparto está teniendo problemas con las “r”s y las “eses”. Me siento como en el capítlo 6 de Misery... en verdad, es insoportable).

Bueno, debo ir a humillarme, o sea, a trabajar en un idiotez que me pidieron. Si se me da el ánimo, volveré más tarde. Los dejo con una cita notable de una entrevista de Derrick de Kerckhove que leí en La Nación Online (de argentina, no el diario chileno ordinario donde su servidor solía trabajar).

“Muchos latinoamericanos consideran que la realidad se crea en sus capitales y no en el resto del país, pero piensan que la realidad se concentra todavía más en París o en Nueva York. Creo que hasta que George W. Bush empezó a cometer tonterías la mayor parte de la gente del mundo pensaba que la realidad se producía en los Estados Unidos. Eso se terminó. Se ha visto que los estadounidenses pueden ser tan torpes como cualquiera, y que lo que están produciendo ya no es una realidad interesante”.

Que tengan un buen día.

Tuesday, November 02, 2004

A dieta: day one

Menú:

Desayuno: una tostada de pan integral y una taza de té rojo sin azúcar ni endulzante.

Almuerzo: Dos tajadas de jamón de pavo. Ensalada de tomates, sin aceite. Un vaso de bebida light.

Once: cuatro bastoncitos de apio y cuatro de zanahoria.

Comida: Un trozo de reineta a la plancha. Una naranja.

Síntomas:
Irritabilidad leve.
Autocompasión.
Rechazo a toda clase de cariño.

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Sí, sé que es el colmo de la frivolidad. Pero bueno, resulta que es como lo más relevante que me ha pasado en estos últimos días, además de conocer al maestre Chandler, de lo que hablaré pronto.

Y claro, una dieta no es cualquier cosa. Ya habrán leído los que llevan un rato por estos lados que el dibujín a la izquierda es bastante cariñoso con mi estado actual; y lo cierto es que en los últimos años he estado ganando peso de forma estable, y aunque el negro puede mucho, tampoco es para tanto. Si no fuera porque su humilde servidor se yergue metro noventa sobre el piso, lo más probable es que sería una bonita bola. Y el negro puede bastante, pero nunca tanto tampoco.

Así es que, después de haber aguantado demasiado comentario pesado de parte del señor Siamés y demasiado diminutivo relacionado con el diámetro estomacal, Humberto ha decidido ponerse a dieta. Una de esas dietas asesinas que prometen el cielo a cambio de dos semanas de tu vida.

Nada de fácil para un sujeto que ya se estaba acostumbrando a los latte con cheescake de Baileys del Café Santiago.

Claro, el asunto es entero una estupidez. Y uno podría extenderse acá sobre la inutilidad del canon occidental de la belleza, la importancia de la autoestima, el rechazo a la anorexia y blah blah. Pero vamos, que en este mundo o eres más o menos flaco o eres más o menos flaco. Un poco de panza se aguanta, pero a estas alturas temo que el cuello desaparezca y termine transformándome en... bueno, en mi madre. Que por mucho que uno la quiera, siempre es como lo peor que te puede suceder.

Por el momento, claro, la histeria no es tanta. Más allá de mirar el reloj cincuenta veces al día para ver cuándo toca la próxima comida. Y saber que, mal que mal, van sólo 24 horas. Y que faltan 312. Y que entremedio uno tiene conciertos, cumpleaños, inauguraciones, un matrimonio... toda clase de eventos donde hay que mostrarse contento, moverse harto y hacer como que no se piensa en la comida.

(largo suspiro).

Veamos cómo evoluciona este asunto.