No hay mal que por bien
Bueno, cumplo con actualizar el newsflash de ayer.
No todos los programas "en vivo" son "en directo". En el caso del mío, grabamos efectivamente todos los días, excepto lo dáis viernes, dado que el conductor del eximio espacio, Míster Sergius Lakes, tiene por contrato ese día libre -la suerte de algunos, que con sueldo que se encumbran bien por encima de la media decena de palos, pueden además pedir libres, a pesar de trabajar sólo un par de horas diarias. Lo que vale ser rostro.
Bueno, volviendo al tema. Para acatar los designios de nuestro famosillo conductor, grabamos los viernes los días jueves, justo después del programa. Y en el caso de esta semana, el invitado en cuestión era una connpotada periodista/conductora/ex candidata a miss Chile, cuya intervención más recordada es haber enterrado a Chespirito en el cajón de un escritor.
Bueno, su humilde servidor Humberto era el encargado de editar el video que introducía el tema de conversación del programa. El tema: las idioteces de las misses, un compilado de aquellos momentos notables como cuando una candidata a Miss Chile dijo qe IPC significaba "economía", otra rebautizó al autor de Candle in the Wind como Eletton Llon, otra dijo que quería vivir en "la época esa en que se usaban unos vestidos grandes" (a lo que Kiki Monrandei, conduciendo, respondió con igual ignorancia: "O sea, como la era Isabelina, 1800-1810"), y lo más notale, nuestra eximia invitada diciendo que para perpetuar la raza escogería al Papa, y cofesando que su sueño era "ser un caballo, aunque en mi caso tendría que ser una yegua".
Los astros no estaban muy de buena con Humberto, así que una serie de errores llevó a que la nota, hecha, desapareciera entre un mar de cintas. Hubo que reeditar la nota de emergencia, por lo que la editora periodística no la alcanzó a ver.
Y bueno, comenzó el programa.
La invitada, sentada bajo el estudio, veía por un monitor el programa. Parte la nota. Se ve a sí misma diciendo que era una yegua. Oye a los panelistas comentando la tontera de las misses. Desde su silla, le dice a una de las productoras "necesito hablar con alguien".
Mientras, Humberto, sentado en la oficina, escribe el blog de ayer. No se percata de que la productora periodística se para y sale corriendo de la oficina. No se percata de nada, hasta que entra Franni Corri, la copuchenta de la oficina de al lado, gritando "¡¿Qué pasó, qué pasó?!"
Abajo, en el programa, estaba el caos. Se oían gritos de frases entrecortadas como "me están haciendo una encerrona, yo no vine para hablar de esto, quiero irme para mi casa", mezclados con sollozos. Algunas panelistas y la editora periodística corrían de un lado para otro como pollo decapitados, tratando de solucionar el problema. Otros en el estudio sueltan frases como "oye, pero yo a las 8 tengo que irme, okey?". Humberto siente el metal frío de la guillotina sólo un par de centímetros por encima de su cabeza: eso de que el hilo siempre se corta por el lado más delgado se aplica mucho acá en la TV.
Una de las panlistas baja a consolar a la desdichada invitada. Arriba, en el switch, Humberto escucha por su micrófono toda la escena. Moquilleos, pedidas de kleenex, acusaciones, gritos. Ella nos lanza un Julio Iglesisa modificado: "se va, se va, se va, se va, se va, se vaaa". La editora le responde lanzándole un Raphael: "siempre estás diciendo que te vas, tra-la-la". Ella le lanza de vuelta un Alejandro Sanz, con "tengo el corazón partío", y Xime Towers, la editora, le devuelve desesperada un Franco de Vita, "Te amo" y todas sus variaciones.
Humberto la suda dura a unos metros, en el switch. Una cámara incurre en el error de grabar la discusión. Justo en el momento en que Mrs Towers le está jurando, casi de rodillas y sin mucho pudor que cambiamos todo el programa, que ella tiene toda la razón y que el tema no va a ser las tonteras de las misses, que hablamos de la grandeza del jamón acaramelado si quiere, pero que por favor no se vaya. La initada ve la cámara, y cae en la paranoia más profunda. "Ustedes me están mintiendo, esta es una encerrona, lo están grabando todo y lo van a transmitir". Sólo falta que nos acuse de estar planeando robarle su primogénito para que la escena sea completamente telenovelesca.
Entre medio, Humberto recibe un flash. La directora mencionó la nota en su ataque de rabia. Parece que lo que espera es una cortada de cabeza más rápida que lo que esperaba.
Pero no.
Justo en ese momento, Mercurio se mueve. Ya no está en línea con venus, y los niveles hormonales bajan, lo estrógenos se reducen, y la invitada entra en razón. Un milagro. El programa se realiza, sale bueno, mejor de lo esperado. Quizás hasta ayuda un poco todo el percance, porque la invitada está tan patuleca que a lo dos minuto de entrar ya está soltando todos sus dramas sin pudor ni continencia, y no pasan ni minutos y ya está llorando. Claro, entre frase y frase lanza un par de indirectas no muy indirectas contra el programa, pero a estas alturas del partido nada importa. Está hablando hasta po las orejas. Mejor aún, por primera vez en mucho tiempo, ella está habland de cosas importantes, el programa está hablando de cosas importantes, cosas que van más allá de la vida pivada de los famosos, de esas cosas que hasta pueden hacer una pequeña "diferencia" para que el mundo sea un lugar un pelo menos podrido.
Las Parcas acaban de salir de vacaciones y parece que el resto de lo olímpicos esá de buena.
La cabeza de Humberto sigue en su lugar. Su colon está un poco desarticulado, pero al menos la cabeza sigue en su lugar.
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Nota al pie. No sólo las misses son brutas e ignorantes. Terminado el VTR con las misses, interviene el señor Sergius Lakes, animador, hombre electrónico, personaje respetado por muchos que creen que tiene algo más que ego llenándole la cabeza por el simple hecho de que es el único conductor capaz de hablar en sobresdrújulas. Interviene, y dice con absoluta seriedad y ningún dejo de ironía: "Cómo es posible que esas mujeres sean tan ignorantes, que no sepan que IPC significa Impuesto a las Pensiones Comerciales". Textual.


